Al hilo del debate abierto por Bódalo en el Ayuntamiento de Alcázar sobre la televisión local, mi colega me ha recordado que los políticos, antes hablaban de sus propios hechos y de sus propios proyectos, porque tenían argumentos, pero ahora se dedican a censurar a sus oponentes ignorando sus hechos y adivinando sus intenciones. Y esto me ha traído a la cabeza una historia.
Hace diez años, Bódalo y su lugarteniente Parreño, entonces concejal-director de la tele pública local anunciaron que Alcázar iba a tener una televisión pionera en el sur de Europa, que los vecinos utilizarían como si fuera un ordenador sencillísimo, para ver la cartilla del banco, los recibos de la luz y hasta pedir hora al médico. A partir de entonces no dejaron de hablar de Alcázar como la ciudad de las nuevas tecnologías, valuarte de la sociedad de la información, y organizaron congresos, seminarios, jornadas técnicas, adjudicaron innumerables actuaciones técnicas, año tras año siempre a la misma empresa catalana. Todos nos acordamos cuando a cada familia del pueblo nos regalaron aparatos de tdt por treinta euros, mucho más caro de lo que cuesta hoy y tan grande como un aparato de video del sistema beta a primeros de los ochenta.
En base a toda esta charlatanería, Parreño y Bódalo –sin ningún pudor- pronunciaron decenas de conferencias por toda España en foros especializados, pagando el contribuyente las dietas y el kilometraje correspondientes, mientras ellos se guardaban las compensaciones económicas que corresponden a tan eminentes conferenciantes.
Mientras tanto, en la tele de Alcázar se pasaba de lo analógico a lo digital en base a la redacción de un pliego de condiciones administrativas en el que ninguno de los técnicos que allí trabajábamos intervino para emitir informe alguno. Y se dio el paso de reestructurar un equipamiento antiguo por otro de juguete mientras la empresa catalana empezaba a cobrar de las arcas públicas miles y miles de euros con la majadería de meter a Alcázar en la sociedad de la información, la comunicación y las nuevas tecnologías y traer a nuestra ciudad un centro de excelencia, que sería referente europeo. Así, siete años gastando a manos llenas el dinero público que se pagaba desde Bruselas, Madrid y Castilla-La Mancha y del que los alcazareños no hemos visto más que un aparato de tdt monstruoso.
En cuanto a la dirección de la tele, lleva razón Bódalo cuando habla de cinco titulados. El concejal-director de entonces encerró en un armario a la jefa del servicio, amortizando su plaza, y me nombró coordinador a mí, que suena como director, pero en realidad es algo así como el asistente de un general del ejército de los tiempos de Franco –tardé unos meses hasta que me di cuenta de las jugadas-. A otra titulada la ha venido utilizando como ama de llaves en el Ayuntamiento y a los otros dos los tuvo de auxiliares en la redacción de la tele.
El consejo de redacción se celebraba los viernes a primera hora en el despacho de Bódalo y sus miembros eran el alcalde, su secretaria, todos los concejales con mando en plaza y el ama de llaves como única periodista. Allí se ordenaba lo que debía salír en la tele a lo largo de la semana.
De vez en cuando el coordinador de entonces –un servidor- exponía sus criterios técnicos con cierta vehemencia, hasta que a vuecencia Parreño se le hizo insoportable y me retiró el cepillo, el trapo y el betún para entregárselos a un trabajador ajeno al ayuntamiento y perteneciente a la reiterada empresa catalana, que fue a partir de entonces el responsable del brillo en sus botas para realzar la marcialidad de su inconfundible paso de la oca.
En la última etapa, vuecencia dedicó todo su esfuerzo y nuestro dinero a despedirme, para lo que contrató los servicios de un abogado externo –“…Para echar a Cándido necesito al mejor abogado, porque nuestros servicios jurídicos seguro que lo pierden”... Hoy, los cuatro trabajadores manchegos que contrató la empresa catalana también están en la calle…
Parafraseando a Tom Hanks en la película Philadelphia: ¿Cómo llamaría la expulsión de políticos como Bódalo y Parreño fuera de la gestión política alcazareña?.. Un buen comienzo.

3 comentarios:
Amigo, solo una puntualización acerca de un dato escrito en tu relato. Bódalo contó cinco titulados en periodismo, sí, pero no te contó a ti. Se refería a los que estamos desempeñando algún tipo de trabajo en la Administración pública en estos momentos.
Saludos.
Hoy hay más titulados superiores que entonces, aunque Bódalo cuente solo a cinco.
Por favor, Cándido, sigue así. Me encanta leerte, sigue investigando y contándolo en el blog. Cuéntanos algo de los sueldos millonarios que se han pagado en Aguas de Alcázar, con el beneplácito del de Cinco Casas, y ¿por qué estas personas siguen en sus puestos todavía?.
Publicar un comentario en la entrada