miércoles, 5 de mayo de 2010

JUANITO EL PRACTICANTE

“Eran tiempos de calles sin asfalto por las que solo circulaban las bicicletas, el carro de las gaseosas o el aiga de algún torero; inviernos de cabrillas y sabañones, veranos de educación y descanso, y solarium para señoras, alejado del de caballeros. Dinero había poco y, aunque era de peseta, los mayores lo contaban como duros o reales”.
Así recuerda mi colega el escenario de una niñez en la que la primera comunión se celebraba antes o después de la operación de anginas y en la que los sonidos y los olores tatuaron su memoria. Mientras tomábamos una botella de syrah me refirió la siguiente reflexión:
“Creo que fue en una de esas subidas de anginas, cuando una mañana temprano salimos mi madre y yo a que me viera el médico de la garganta. No recuerdo como funcionaba entonces el asunto, pero lo único que había que no fuera de pago eran la Casa de Socorro, el Hospital de la Beneficencia y el Instituto de Higiene, donde nos ponían la vacuna. El médico era don Manuel Acebal.. ¿o Domínguez Acebal?... no me acuerdo. De lo que sí me acuerdo es que tenía un seiscientos verde, y que Juanito el practicante, que nos ponía las inyecciones de hígado, que eran las más grandes y las que más dolían, tenía una vespa con la que recorría la ciudad para pincharle a niños y mayores. Y a eso voy…”
Después de este lapsus, mientras apurábamos la última copa, retomó el asunto:
“Me ha quedado grabado que mientras el corazón me latía a mil por hora, Juanito desinfectaba con la llama del alcohol todos sus utensilios hasta que cargaba la jeringuilla. Era todo un ritual que, yo seguía con mucha atención, hasta que mi madre me tumbaba en su regazo sujetándome las piernas y la espalda para que Juanito tuviera a su entero capricho todo mi culo. Y no me quedaba más salida que apretarlo con todas mis fuerzas”.
Mi colega movió su copa y recogió las sensaciones conque el syrah agradecía el vaivén:
“Ese olor que Juanito dejaba en toda la casa ha quedado registrado en mi memoria de tal forma, que aún hoy cuando entro en un centro sanitario, todavía se me acelera el corazón, y con la misma sensación de pánico busco al juanito de este siglo”.
“Y es que –siguió diciendo- no había forma de librarse de aquellos ‘pinchazos’ que los mayores llamaban ‘frascos’ quitándole toda connotación de sufrimiento, para que no pareciera algo doloroso…”
“Bueno, pues el caso es que lo peor que podía hacer era llorar. Tenía que armarme de valor y mientras ponía el culo duro, soportar estoicamente el dolor tragándome las lágrimas, para poder escuchar cómo mi madre le contaba a mi padre lo machote que era, mientras disimulaba la cojera que me había dejado Juanito en toda la pierna, y la duda de si no sería mejor dejar la nalga relajada… Algo que nunca pude comprobar”.
“Luego, en la escuela siempre me encontraba con alguno al que su médico mandaba las inyecciones bebidas y se ahorraba el pinchazo. Pero mi madre, que era un pozo de sabiduría como todas las de entonces, lo impedía. Cuando en el médico yo me armaba de descaro y decía muy rápido -para que sólo lo oyera el galeno-: “Las inyecciones que sean bebidas”. Iba mi madre y…:“No… que pinchadas hacen más efecto”. Nunca entendí el por qué.”
“Era como lo de la bufanda. Qué manía con taparte la boca con ella. Me ataba la bufanda de tal forma que me tapaba la boca, las orejas y la nariz: “Así hasta que llegues a la escuela, que como cojas frío vamos a tener que llamar otra vez a Juanito”… Ni el demonio daba más miedo… Hasta la escuela me iba de esa guisa, mientras mi amigo, el de las inyecciones bebidas, sacaba la boca fuera de ese martirio en cuanto dábamos la vuelta a la esquina.”
Recordaba mi colega que hay cosas que cambian pronto: “Menos mal que en la generación siguiente a la mía a álguien se le ocurrió aquello de que la infancia es una etapa muy peligrosa para el ser humano y cualquier disgusto puede originar un trauma que marcará a la persona para toda la vida.”
Y cuando pensaba yo que ya había concluido, mi colega redondeó lo que estaba siendo su faena narrativa, cuyo arte cambió por el taurino, pues con Juanito ya tuvo bastante: “Y te digo, que esa generación creció y se independizó para llevarse a la pareja a un apartamento, y ahora se desvela por evitar nuestro hastío –que en realidad es nuestro ocio- y les inquieta nuestra soledad –esa tranquilidad con la que tanto soñamos-. Por eso nos dejan la ropa sucia y los tupervare vacíos… y siempre en compañía de sus hijos, a la entrada, a la salida del colegio y también las noches de los sábados y vísperas… Y te digo más: ¡Viva Juanito el practicante!”.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Etiquetas

15M (1) 20N (1) 23f (1) Aguas de Alcázar (1) Albacete (1) alcalde (8) Alcázar (13) Alcázar de San Juan (19) Amanece que no es poco (1) Anastasio (1) Andrés Carmona (1) Arteinnova (1) asesores (1) Ayuntamiento (6) banderillas (1) Barreda (4) bodalismo (5) Bono (2) Bódalo (30) Caballero (1) Caffarel (1) Caja Castilla-La Mancha (1) Camps (1) carbón (1) Carmona (1) Cc.Oo. (2) CCM (3) Cervantes (1) Ciudad Real (1) consolidación (4) Constitución (1) controladores (1) convenio colectivo (1) corregidor (1) Cospedal (2) CxA (5) De la Aleja (1) delegados (1) democracia real (2) desempleadas (1) Diego Ortega (3) Egipto (1) elecciones (1) elecciones municipales (1) encuesta (1) Esperanza Aguirre (1) estado del bienestar (1) Feria (2) fiesta nacional (1) Fundación Municipal (1) Gil (1) González de la Aleja (1) Hernández Moltó (2) huelga (1) Institutos Cervantes (1) Isabel Rodríguez (1) Iu (2) izquierda (1) Jmj (1) juventudes (1) liberados sindicales (1) malastripas (2) Manzanares (1) Marcelino Camacho (1) mayoría silenciosa (1) Melchor (3) ministro Blanco (1) Montealegre (3) Montiel (1) muleta (1) Nemesio (3) oposiciones (1) Ortega (1) pacto (1) Papa (1) parados (1) Parreño (20) Pasión por Alcázar (2) Paula Fernández (1) Pedro Muñoz (1) Pedrosa (1) peregrino (1) Peña Flamenca (1) plan de consolidación (1) políticos (1) Pp (5) Primero de Mayo (1) Primo de Rivera (1) pringao (1) privilegios (1) Psoe (11) Pérez (1) Radio Nacional (2) Radiocadena Española (1) Renfe (1) Rubalcaba (1) Salvador Jiménez (1) Santiago Moreno (2) Sepecam (1) sindicalistas (2) Suresnes (1) Tierno Galván (1) tilde (1) Tinajillas (1) Toxo (1) transparencia (1) Ugt (2) varas (1) verruga del conocimiento (2) Vistalegre (1) Wikileaks (1) Zapatero (1)